Experiencias Mujeres

  En Guatemala historicamente se ha marginado a las mujeres y las indígenas doblemente marginadas, como mujeres y como indígenas, revertir esta situación cultural es muy difícil, sin embargo COMADEP lo inició en México con las mujeres refugiadas, empezando por organizarlas y por hacerles conciencia de sus valores como mujeres, de sus derechos en el hogar, en su comunidad y en su país y aunque fue un proceso complejo y largo, sobe todo por la oposición de los hombres, poco a poco las mujeres fueron tomando conciencia y se ha avanzado bastante hasta ahora.

En México se formó con las refugiadas su organización Ixmucané, que es un nombre de la mitología Maya y se empezó muchas actividades educativas, organizativas y productivas, muchas de las cuales se continuaron al regresar a Guatemala.

Desde hace cuatro años COMADEP ya no trabaja unicamente con las mujeres retornadas, sino con otras mujeres de comunidades que no son retornadas pero que tienen igual muchas necesidades, como las mujeres de la organización San Franciscanas.

En teoría esta iniciativa de apoyo a organizaciones de mujeres suena muy bien; sin embargo, lo que realmente cuenta es lo que sucede en la práctica. De que manera el trabajo realizado a contribuido en beneficio de las mujeres?


Para moler esta cantidad a mano Concepcion Caal
antes hubiera tardado por lo menos dos horas.
Ahora es una cuestión de segundos

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  Concepción Caal, una indígena Q´echi´, lleva un recipiente rojo lleno de maíz en su hombro y espera en la fila para poder utilizar el único molino disponible en Santa Teresa. Santa Teresa es una pequeña comunidad habitada por unas 35 familias. Las mujeres indígenas que se reunieron para moler su maíz están entretenidas en una conversación en su idioma maya, el Q´eqchi´. La mayoría de ellas no habla el castellano.

Pequeños bebés miran curiosamente sobre los hombros de sus madres. Como pequeños canguritos sus cabecitas salen de las telas típicas que las mujeres llevan amarradas a sus cuerpos. Ahora le toca su turno a Concepción. Ella deposita su maíz sobre la balanza, paga algunos centavos y con un buen jalón a la manecilla enciende el motor. Luego remoja el maíz con un poco de agua y en cuestión de segundos empieza a recolectar la masa gris que sale de la máquina. ¡Lista para hacer tortillas!

La misma situación de pobreza hace que la mayoría de la gente Q´eqchí´ dependa de maíz, frijoles y hierbas para su supervivencia. Es indispensable que una comida no sea acompañada por una buena cantidad de tortillas, los típicos pan queques hechos de maíz molido. No hace mucho las mujeres en Santa Teresa molían el maíz manualmente sobre ¡una piedra! Tres veces al día. La mayoría de las familias Q´eqchís´ son muy numerosas por lo que algunas mujeres tardaban hasta tres horas diarias en moler el maíz.

"Moler a mano me tardaría dos horas"

"Era un trabajo muy duro y cansado", dice Concepción mientras muestra la masa molida en su recipiente rojo. "Si tuviera que moler esta cantidad a mano me tardaría dos horas en hacerlo. ¡Ahora lo hago en cuestión de segundos!

Susana, otra mujer Q´eqchí´ que está parada en la fila coincide con ella: "Ahora puede venir y moler mi maíz cuando yo quiera, tres veces al día, y solo me cuesta 20 centavos por libra. Tengo mucho más tiempo disponible para dedicarme a otras actividades en la casa y tomar las cosas con un poco más de calma. ¡Moler el maíz a mano era muy difícil!"

 
Moler a mano era muy difícil. Si se tenía suerte
se contaba con un molino pequeño en la casa
como la de esta mujer

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COMADEP ha apoyado la instalación de molinos en diferentes comunidades como la de Santa Teresa. Los proyectos fueron una iniciativa de las San Franciscanas, una de las organizaciones de mujeres que son apoyadas por COMADEP. Las San Franciscanas es una asociación de mujeres que opera en el territorio del municipio de San Francisco, la cual incorpora varias comunidades. Anteriormente, en ninguna de estas comunidades las mujeres habían estado organizadas.

Floridalma Chan ayudó a fundar la asociación y actualmente es presidenta de la misma. Desde un inicio el gobierno trató de politizar la organización pero las mujeres se opusieron a ello. "Gracias a COMADEP, que ha apoyado a las San Franciscanas y les ha gestionado y implementado proyectos, ahora podemos trabajar como una organización independiente. Ahora, 3 años más tarde, las San Franciscanas trabajamos con 6 comunidades y desde junio del 2,003 la asociación fue oficialmente reconocida".


COMADEP instaló molinos en pequeñas
comunidades solo para las mujeres, pero siempre
tienen que pelear sus derechos porque los hombres
todavía las quieren dominar
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"Las mujeres les daba mucha vergüenza de hablar"

Según Floridalma la situación de las mujeres en las comunidades era muy mala cuando ella empezó a trabajar con las San Franciscanas."Cuando en un principio íbamos a las comunidades muchas mujeres no se atrevían a acudir a las reuniones. Solo los hombres solían hablar y a las mujeres les daba mucha vergüenza. Ahora la situación es muy diferente. Las mujeres acuden mucho más frecuente a las reuniones y se atreven más a hablar por sí mismas".


En Guatemala aún persiste una cultura de machismo y muchos esposos no reconocen la importancia del trabajo de sus esposas. Un gran problema es la violencia intrafamiliar y en muchos casos es aceptada por las mujeres. "Cuando iniciamos muchas mujeres ni siquiera sabían que era un delito que su esposo les pegara o no les diera dinero para el sustento diario. Tratábamos de hacer conciencia en ellas y hacerlas conocer sus derechos y lo que dice la ley", dice Floridalma.

"¿A quién miras?"

Pero aún existen muchas mujeres que tienen problemas de autoestima. Por eso las San Franciscanas lo han tomado como un tema aparte. "Muchas mujeres tenían miedo de hablar en público. Tratábamos de hacerlas ver que su voz es importante y que su opinión merece ser oída. Hicimos talleres. Las mujeres miraban en un espejo y tenían que decir a quien miraban. También, cada una de ellas tenía que caminar enfrente de un grupo. Les preguntábamos: ¿Están orgullosas de sí mismas? ¿Están orgullosas de ser mujeres y de ser indígenas?", explica la presidenta.

Santa es una mujer Q´eqchí´ de la comunidad de San José Pinares y ella sacó mucho provecho de esos talleres: "Ayer estuve traduciendo del español al Q´eqchí´ en una reunión importante sobre las elecciones. Había más de 500 mujeres escuchándome. En el pasado nunca me hubiera atrevido a hacer algo semejante. Los proyectos de las San Franciscanas me ayudaron a tener más confianza en mi misma y a participar más".

   
Por los proyectos las mujeres ahora tienen
más autoestima y acuden más a las reuniones
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Mediante cursos las mujeres aprenden sus
derechos para estar mas fuertes juntas
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Esto es exactamente uno de los objetivos de los proyectos: una más amplia y frecuente participación de las mujeres en la sociedad. Un buen ejemplo es el proyecto de participación ciudadana. "A través de este proyecto las mujeres están aprendiendo que tienen el derecho de votar y que lo deben hacer sin ser manipuladas o presionadas". Esto es un gran problema en Guatemala. Muchas veces los indígenas pobres son manipulados psicológicamente o sobornados con dinero para votar en un cierto partido o candidato. Su pobreza y su ignorancia de esta manera son aprovechadas para explotarlos y para utilizarlos políticamente.



Lea sobre los técnicos de los proyectos de mujeres

¨La participacion Ciudadana¨: Mujeres estan
haciendo talleres para votar con consciencia
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www.comadep.org
Elaborado por:
Cinemotion Rising Art

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